Mi primer tomografía

Estas semanas han sido las más ocupadas de este año. Hubo un dia en que sólo me baje del carro porque necesitaba ir al baño. Si, a ese grado. Bueno, también para dormir en mi cama, pero nada más. El punto es que ha sido un mes un tanto difícil. A pesar de todo, yo que soy siempre bien optimista, pude ver que hay cosas buenas en mi vida, entre ellas: mi primer tomografía.

Mi experiencia

NOTA: Primero que nada, quiero destacar que nunca he sufrido ningún accidente serio, lesión grave o cirugia. Soy de plástico, nenas. Mi experiencia esta basada en eso, en nada.

Primeramente, hacen que te quites todas las cosas de metal que tengas contigo, por seguridad. Después te piden que te acuestes sobre una base, tipo cama, muy poco ergonomica que sólo tiene una manta encima y que, si lo piensas mucho, puede llegar a parecer un par de rieles paralelos de metal sin algo en medio sobre lo que te puedas acostar y de la cual te puedes caer, a menos que flotes. Pero no lo pienses mucho y acuestate. Na' pasa nada, dijo la enfermera. Ya que estás acostado, la base se desplaza hacia dentro de un aro, que es donde están los rayos X, y dependiendo de la parte de tu cuerpo que deseen analizar puedes atravesar el aro completamente o no. En mi caso, fue solamente del pecho hacia arriba.

Lo más interesante es que el aro produce unos sonidos que son, sin duda alguna, completamente identicos a los producidos por la señal que detecta la Dra. Ellie Arroway en la película Contacto y que suenan asi:

Y es hermoso. Ese sonido es lo más relajante que he escuchado en años. Quizá parezca una poco fastidioso en un corto video de YouTube, pero escucharlo por unos 3 minutos hace que tu cuerpo se relaje. O quizá sólo me pasó a mi porque sé a que sonido se parece y lo que me recuerda... Nah, si relaja.

Ahora si...

La verdad es que no ha sido la súper experiencia reveladora que yo esperaba. La tomografía sólo fue de mi rostro, no tuve que quitarme la ropa ni ponerme la bata esa que está abierta de átras que hace que se te vea el trasero. Ni siquiera tuve que sacar mi celular de la bolsa. Fue simplemente acostarme, esperar unos minutos y listo. Fue todo.

Pero yo me hice una tomografía y tu no.

Lo que es importante, es que mi lado ignorante seguía pensando que este tipo de tecnología estaba fuera del alcance de las personas con un nivel de adquisición no tan alto — léase poco dineros — y que había muy pocas instituciones hospitalarias que prestaban estos servicios, y ni pensar en servicios de radiología privados. Pero no, resulta que yo estaba mal. Las tomografías se han convertido en una tecnología accesible y aunque su precio sigue siendo alto, la visibilidad que ofrecen a quienes las requieren realmente no puede compararse con la radiografía normal.


Imagen Computed_tomography.png por: Решила Вонасаx. CC BY 2.0 via Wikimedia Commons



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