Pequeños recuerdos de oro

A veces esta lluvia me quema la piel. El cielo, nublado, se esconde entre un manto plateado y deja entre ver su brillante perla. Que día tan agradable para ser libre, volverme al humo que sólido se encuentre entre mis dedos. Desde la terraza, y aunque todas iguales, las casas de piel pálida expuesta resguardan lo importante: un olor a manzana y el calor del horno. Estamos tres pisos muy arriba del suelo o tres pisos muy abajo del cielo, pero se rasgan y se abren, se agrietan y caen, pequeñas flamillas plateadas, pequeños recuerdos de oro.


Fotografía por Joshua Earle vía Unsplash



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