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Sinfonía II

Compensas algunas situaciones con otras. En ocasiones, antes de llorar, te ríes como si la tristeza no existiera, como si no conocieras a la extraña dama de los brillosos collares de tus ojos; algunas otras, antes de enojarte, deleitas mi alma con una suave compilación de palabras que las personas juzgarían por “chiples” -pero que yo prefiero llamar reales- antes de utilizar aquellas que, por yo perderme en ellas, me hundirán en el mas grande de los comas emocionales. Creo que eres tan capaz de destruirme como de componerme. Me he de asombrar con el mas descompuesto de tus aspectos lo mismo que con el mas coqueto y desinhibido de tus anhelos. No soy capaz de diferenciarte de ti misma, pero soy quien te encontrara cuando pienses no saber donde estas o te falte tu identidad. Compondremos un millón de canciones para deleitarnos con la majestuosidad de lo inverosímil, porque somos tu y yo quienes re-acomodamos lo que se nos regalo para encontrarnos maravillados de la realidad, íntegros ante lo inevitable y atados en la oscuridad. De nuestra imposibilidad de coexistir viene nuestra necesidad de llevarlo a cabo. Porque si no fuese el destino macabro el que nos llevo a encontrar nuestros labios, es El quien concibe milagros.

Siendo yo el niño de la mirada perdida y tu la niña de los ojos llorosos, eres tu quien me llena de vida. Quiero ser yo la felicidad que destella en tu rostro.

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Luz que opaca

A veces quisiera dejar de escribirte, detener esas risas que plasmamos en papel, inhalar tantas promesas que soplamos al viento esperando que algún día volvieran a nuestros oídos; a veces solo quisiera olvidar.

Sin embargo, siempre llega la tormenta, los vientos y mareos, decaídas a la sana estabilidad que consigo cuando callo y cuando olvido aquellos días en que caminabas con tus pies desnudos por mi cuarto abrazando aquella ilusión, cargando una guitarra, escribiendo algunas estrofas de aquella canción que nunca terminaste. Siempre bailabas en mi habitación y, regocijándote de la tranquilidad que mi mirada te prestaba, te empeñabas en desnudar tu alma para mi, te empeñabas en sacar a relucir una sonrisa coqueta que, sin influencias, se dibujaba con alegres matices sobre el lienzo tan dañado de tu rostro. No había necesidad de maquillar nuestras emociones, no había necesidad de buscar razones para reír, reíamos por reír, porque Dios así lo quiso y el mundo es divertido. Suelo record…

Cortarte

Poder, me gustaría, marcarte en los brazos
tal cual eres y cuán perfecta
pero tan rápido llegan los malos ratos
contemplas cortarte las venas.

Tiempo

Son las 4:34 a.m. del día 29 de diciembre del año 2013 y se supone que en una hora y media saldré de la ciudad. Todos están dormidos, todo está en silencio; sólo se escucha el ruido de la calefacción rugiendo en su esfuerzo por aplacar los 3° centrigrados que quieren entrar. Tengo mis audifonos puestos y aún así su sonido metal me quiere arruyar.

Yo sólo quiero hacerla reír y sentir que todo desaparece.

Son las 4:43 a.m. del día 29 de diciembre del año 2013. En una hora y quince saldré de la ciudad. Ella está dormida a dos cuadras de mi. Dos cuadras.
Sólo escucho el ruido.