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Showing posts from July, 2011

Diminuto > Gigante

Desde que era chico todo mundo me ha dicho que estoy destinado a hacer cosas grandes, vivir de una forma memorable y dejar mi huella en el mundo.

No estoy muy seguro de esto. No me gusta las cosas grandes, me gustan las cosas diminutas: las hormiguitas acarreando hojas, la arena entre mis manos, las gotas de lluvia, las monedas mas chicas, los bebes y los detalles mas sencillos son mis cosas favoritas. Las cosas grandes me dan miedo: los rascacielos, los autobuses, los montes, el universo, las personas adultas y lo desconocido. Quien querría hacer cosas grandes? Quien querría construir cosas que dan tanto miedo? Irónicamente, las cosas mas grandes son las que se pierden con mayor facilidad.

Yo quiero hacer cosas diminutas. Cosas que los demás no noten pero que cuando lo hagan queden asombrados. No quiero vivir de forma memorable, quiero vivir de una forma tan sublime que los demás no tengan que preocuparse por mi pasando por encima y no quiero que este mi presencia siempre haciéndoles…

Antítesis mía

Tengo la certeza de que en algún momento nos debemos haber encontrado, coincidiendo nuestras miradas, creando momentos, ocultando recuerdos, para luego volver, insensibles, nuestras vistas al frente. A nuestros caminos. Probablemente hayamos viajado juntos, tomados de la mano, entre carros, edificios, astros y espacio, y hermosos caudales color turquesa más allá de donde las mentes divagantes han viajado jamás. Quizá hasta conquistamos nuestra realidad.

Es extraño pensar que, siendo tu una mujer maravillosa y por el contrario yo, un brillante desencanto, anheláramos lo mismo y viéramos hacia enfrente, con distintos ojos, los mismos paisajes de edades por venir. Si no es un milagro, entonces ¿qué es? Estábamos escondidos a plena vista, viajando rápidamente y sin rumbo, salvándonos sin nada por decir. Y ahora, sin ti no soy nada. No hay quien detenga mis arranques, no hay Sol que brille más radiante. Me haces la piel arder, la primavera soportable y suspiras si te llamo princesa. No veo…

Carta ajena II

La tengo a ella y tiene su sonrisa imaginaria. Tengo sus razones y tiene mi fe; tengo su desconocimiento y ella tiene mi intriga. A partir de hoy le escribiré cartas, le contare mis felicidades y las tristezas, y tratare de poner mi tinta en su piel para que recuerde que todos los días, aun en el mas simple de los días, se puede borrar de pronto la distancia.

Abigail

No me arrepiento. Ya entre sueños y desvelos hemos encontrado nuestro hogar. Espero que entiendas, de ahora en adelante no habrá paz para nosotros. La paz es para descansar y progresar pero, recién descubierto el pesar de tus latidos, no habrá lugar para el descanso en nuestro -una vez- destruido tórax. Sera tiempo de volver; quiero conocer tu ayer, que ya no duele y le sobran las palabras.

Temibles silencios envolverán nuestros corazones. No debes de temer, que yo estoy perdido al igual que tu. Y perdidos nos vinimos a encontrar. Te lo digo: son silencios que vale la pena guardar. Silencios que nos acompañaran al amanecer, después del primer beso del día y después de vernos a los ojos, llenos de alegría.

Se que tu piensas que no existe tal lugar, donde nunca encuentras la paz frente a un corazón conocido, donde el pasado ya no se vive pero existe, donde estar perdido es estar encontrado y donde los silencios no dan miedo; pero te prometo que si me miras un poco mas y me dejas soñar c…