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Corazón en vela

Me gustaría ver tu cara, conocer tus ojos. Me gustaría que no hubiera distancia y que todo tiempo fuera tiempo de estar juntos. No quiero que haya mañana, no quiero que haya atardeceres, ni amaneceres, ni temporadas; quiero que haya sonrisas y carcajadas. Quiero verte de espaldas caminando hacia mi, conocer tus ritmos y tus manías. Necesito verte tocar la guitarra, dibujar y cantar entre los cuartos de nuestra casa vacía. Quiero Europa en tus pupilas y otoño en tus caricias, quiero tu piel por patria y tus cabellos de estandarte. No se cuanto más soporte no verte, no se cuanto más imagine que estas aquí, tocando a la puerta de mi corazón en vela.

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Luz que opaca

A veces quisiera dejar de escribirte, detener esas risas que plasmamos en papel, inhalar tantas promesas que soplamos al viento esperando que algún día volvieran a nuestros oídos; a veces solo quisiera olvidar.

Sin embargo, siempre llega la tormenta, los vientos y mareos, decaídas a la sana estabilidad que consigo cuando callo y cuando olvido aquellos días en que caminabas con tus pies desnudos por mi cuarto abrazando aquella ilusión, cargando una guitarra, escribiendo algunas estrofas de aquella canción que nunca terminaste. Siempre bailabas en mi habitación y, regocijándote de la tranquilidad que mi mirada te prestaba, te empeñabas en desnudar tu alma para mi, te empeñabas en sacar a relucir una sonrisa coqueta que, sin influencias, se dibujaba con alegres matices sobre el lienzo tan dañado de tu rostro. No había necesidad de maquillar nuestras emociones, no había necesidad de buscar razones para reír, reíamos por reír, porque Dios así lo quiso y el mundo es divertido. Suelo record…

Cortarte

Poder, me gustaría, marcarte en los brazos
tal cual eres y cuán perfecta
pero tan rápido llegan los malos ratos
contemplas cortarte las venas.

Tiempo

Son las 4:34 a.m. del día 29 de diciembre del año 2013 y se supone que en una hora y media saldré de la ciudad. Todos están dormidos, todo está en silencio; sólo se escucha el ruido de la calefacción rugiendo en su esfuerzo por aplacar los 3° centrigrados que quieren entrar. Tengo mis audifonos puestos y aún así su sonido metal me quiere arruyar.

Yo sólo quiero hacerla reír y sentir que todo desaparece.

Son las 4:43 a.m. del día 29 de diciembre del año 2013. En una hora y quince saldré de la ciudad. Ella está dormida a dos cuadras de mi. Dos cuadras.
Sólo escucho el ruido.