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Aggrava Alibis

A veces pienso en ti. Pienso que, a pesar de estar en otro país, estas cerca y que, aunque nunca te he visto, te conozco. Pienso en tu rostro que jamas he tocado y esos labios tan finos que me hablan con las brisas del invierno en el que tu país ha caído. Llegan 3 meses después, 3 meses, cariño. ¿Pero quien soy yo para dudar de tus palabras? Si la misma primavera acarrea tu perfume hasta el escritorio en que me encierro y mis dedos no se mueven si no concibo en mi mente tus recuerdos.

Yo sé que no duermes sola y que él duerme contigo porque tu así lo permites. Sé que no negarías tu fruto a un árbol torcido ya que yo mismo lo he vivido. Lo he visto, en mi ceguera, cariño. Camina por la ciudad, tranquila, que cada paso que das yo lo he escrito y cada día que vives lo he ganado en la guerra insaciable que son esta maquina de escribir y aquella cama fría.

Vive por que yo vivo, y nos encontramos sentados en esta azotea, mirando hacia abajo tomados de la mano; y vivo porque tu vives, y nos perderemos luchando en esta frontera entre lo irreal y lo humano.

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Luz que opaca

A veces quisiera dejar de escribirte, detener esas risas que plasmamos en papel, inhalar tantas promesas que soplamos al viento esperando que algún día volvieran a nuestros oídos; a veces solo quisiera olvidar.

Sin embargo, siempre llega la tormenta, los vientos y mareos, decaídas a la sana estabilidad que consigo cuando callo y cuando olvido aquellos días en que caminabas con tus pies desnudos por mi cuarto abrazando aquella ilusión, cargando una guitarra, escribiendo algunas estrofas de aquella canción que nunca terminaste. Siempre bailabas en mi habitación y, regocijándote de la tranquilidad que mi mirada te prestaba, te empeñabas en desnudar tu alma para mi, te empeñabas en sacar a relucir una sonrisa coqueta que, sin influencias, se dibujaba con alegres matices sobre el lienzo tan dañado de tu rostro. No había necesidad de maquillar nuestras emociones, no había necesidad de buscar razones para reír, reíamos por reír, porque Dios así lo quiso y el mundo es divertido. Suelo record…

Cortarte

Poder, me gustaría, marcarte en los brazos
tal cual eres y cuán perfecta
pero tan rápido llegan los malos ratos
contemplas cortarte las venas.

Tiempo

Son las 4:34 a.m. del día 29 de diciembre del año 2013 y se supone que en una hora y media saldré de la ciudad. Todos están dormidos, todo está en silencio; sólo se escucha el ruido de la calefacción rugiendo en su esfuerzo por aplacar los 3° centrigrados que quieren entrar. Tengo mis audifonos puestos y aún así su sonido metal me quiere arruyar.

Yo sólo quiero hacerla reír y sentir que todo desaparece.

Son las 4:43 a.m. del día 29 de diciembre del año 2013. En una hora y quince saldré de la ciudad. Ella está dormida a dos cuadras de mi. Dos cuadras.
Sólo escucho el ruido.