A veces quisiera dejar de escribirte, detener esas risas que plasmamos en papel,
inhalar tantas promesas que soplamos al viento esperando que algún día volvieran
a nuestros oídos; a veces solo quisiera olvidar.
Sin embargo, siempre llega la tormenta, los vientos y mareos, decaídas a la sana
estabilidad que consigo